En La Sagra cada vez más gente sale a correr por los caminos entre pueblos, juega al pádel o al fútbol, monta en bici o va al gimnasio varias veces por semana. Moverse es de lo mejor que puedes hacer por tu salud, pero entrenar con regularidad también tiene su cara B: las lesiones. La buena noticia es que la mayoría se pueden tratar bien si se actúa a tiempo, y muchas se pueden prevenir.
Las lesiones deportivas más frecuentes
No todas las lesiones son iguales. Conocer las más habituales te ayuda a reconocer las señales a tiempo:
- Sobrecargas y roturas musculares: el clásico «tirón» en el gemelo, el isquiotibial o el cuádriceps, frecuente en el fútbol, el pádel y las series de velocidad.
- Esguince de tobillo: un mal apoyo, un giro brusco o pisar mal en un camino irregular.
- Tendinopatías: molestias en el tendón de Aquiles, el tendón rotuliano o el hombro que aparecen al aumentar la carga de entrenamiento.
- Dolor de rodilla del corredor: molestias alrededor de la rótula o en la cara externa de la rodilla, a menudo ligadas al volumen de kilómetros, la técnica o la pisada.
- Fascitis plantar: dolor en la planta del pie, sobre todo en los primeros pasos de la mañana.
- Dolor lumbar y cervical: muy habitual en quien levanta peso en el gimnasio o pasa muchas horas en la bici.
Muchas de ellas tienen algo en común: empezaron como una molestia pequeña que no se atendió y fueron a más.
Qué hacer en las primeras horas
Lo que haces justo después de lesionarte influye en cómo evolucionará la lesión. Unas pautas generales:
- Para. Seguir jugando o corriendo «en caliente» suele empeorar la lesión.
- Protege la zona y evita cargarla si duele al apoyar o al moverla.
- Frío local durante periodos cortos, envuelto en un paño y nunca directamente sobre la piel, puede ayudar a aliviar el dolor en las primeras horas.
- Eleva la zona si se hincha, por ejemplo el tobillo sobre un cojín.
- No te quedes inmóvil más de lo necesario: en cuanto el dolor lo permita, el movimiento suave y controlado forma parte de la recuperación.

Cómo es una buena recuperación
Recuperarse no es solo esperar a que deje de doler. Una lesión bien tratada pasa, en general, por varias fases:
1. Calmar y proteger
El objetivo es reducir el dolor y la inflamación sin dejar de mover lo que sí se puede mover. Aquí la fisioterapia combina técnicas manuales y pautas de carga adaptadas a cada caso.
2. Recuperar movilidad y fuerza
Un tejido lesionado pierde fuerza y capacidad de soportar carga. Con ejercicio terapéutico progresivo se recupera el movimiento completo y se fortalece la zona y lo que la rodea. En lesiones de espalda, cuello u hombro, trabajar con la zona descargada, como hacemos con la terapia funcional METTBOX, permite moverse con menos dolor desde el principio.
3. Volver al gesto de tu deporte
Correr, saltar, girar o golpear la bola: el cuerpo tiene que volver a hacer esos gestos con seguridad antes de exigirle un partido o una competición. Esta fase es la que más a menudo se salta, y por eso muchas lesiones vuelven.
En nuestra página de fisioterapia deportiva en Cubas de la Sagra te explicamos cómo trabajamos estas tres fases con un plan adaptado a tu deporte. Si la lesión viene de un golpe, una fractura o un esguince importante, también te puede interesar la fisioterapia en traumatología, y si te han operado, la fisioterapia post-cirugía.
Cuándo volver a entrenar
La pregunta del millón. No hay una fecha universal: depende de la lesión, de tu nivel y de cómo respondes al tratamiento. Más que contar días, conviene comprobar que:
- Puedes hacer los gestos de tu deporte sin dolor o con una molestia mínima que no va a más.
- La fuerza de la zona lesionada es parecida a la del otro lado.
- Al día siguiente de entrenar no aparece más dolor ni hinchazón.
Y que la vuelta sea progresiva: menos volumen y menos intensidad al principio, y subir poco a poco. Volver demasiado pronto, cuando el tejido todavía no está preparado, es una de las causas más frecuentes de recaída.
Cómo prevenir que se repita
- Sube la carga poco a poco: evita los grandes saltos de kilómetros, peso o partidos de una semana a otra.
- Entrena la fuerza, no solo el gesto de tu deporte. Unos músculos fuertes protegen tendones y articulaciones.
- Calienta y respeta el descanso. Dormir bien también es entrenar.
- Revisa tu calzado y cámbialo cuando esté gastado.
- Escucha las molestias que se repiten: si siempre te duele lo mismo, hay algo que revisar.

En corredores y en deportes con muchos apoyos, la forma de pisar puede influir en sobrecargas de rodilla, tobillo y planta del pie. Un estudio de la pisada permite ver cómo se reparten las presiones en tus pies y, si hace falta, unas plantillas a medida ayudan a corregirlo. Es una de las ventajas de tener fisioterapia y podología en el mismo centro: vemos la lesión y también lo que puede estar provocándola.
Cuándo consultar
Pide cita si la molestia dura más de unos días, si vuelve cada vez que subes el ritmo, si te obliga a cambiar tu forma de correr o de jugar, o si ya te has lesionado varias veces en la misma zona. Cuanto antes se valora, más sencillo suele ser el tratamiento.
Estamos en el Centro Comercial Cubas Plaza, en Cubas de la Sagra, con aparcamiento en el propio centro y siempre con cita previa.
¿Una lesión te está apartando de tu deporte?
Cuéntanos qué te pasa y te decimos cómo podemos ayudarte.
Preguntas frecuentes
¿Hielo o calor después de una lesión deportiva?
En las primeras horas tras un golpe, un esguince o un tirón, el frío local puede ayudar a aliviar el dolor. El calor se suele reservar para molestias musculares sin inflamación. Si dudas, consúltalo antes de aplicar nada.
¿Cuánto tarda en curarse una lesión deportiva?
Depende del tipo de lesión, de su gravedad y de cómo evoluciones. Una sobrecarga leve puede resolverse en pocos días y una lesión de tendón o ligamento puede necesitar semanas. El plazo lo marca la valoración, no el calendario.
¿Puedo seguir entrenando con una molestia?
Si la molestia va a más durante o después del entrenamiento, o te obliga a cambiar tu forma de moverte, conviene parar y consultarlo. Entrenar sobre un dolor que empeora es una de las causas más habituales de que una lesión pequeña se complique.
¿Cuándo debo ir al médico en lugar de al fisioterapeuta?
Si hay un golpe fuerte con deformidad, no puedes apoyar el pie o mover la articulación, la zona se inflama mucho o tienes hormigueo o pérdida de fuerza, acude primero a un servicio médico de urgencias.
¿La pisada influye en las lesiones de quien corre?
Puede influir. Cuando las molestias de rodilla, tobillo o planta del pie se repiten, revisar el calzado y estudiar la pisada ayuda a saber si hay algo que corregir.
Este artículo es informativo y no sustituye a la valoración de un profesional sanitario. Cada lesión necesita una valoración individual.

