¿Te pasa algo de esto?
Durezas en la planta
Zonas de piel gruesa y amarillenta que se agrietan o molestan al caminar.
Un callo que pincha
Un punto pequeño y duro, en la planta o entre los dedos, que duele como una piedrecita.
Uñas gruesas o difíciles
Te cuesta cortártelas, se engrosan o empiezan a clavarse por los lados.
Ya no llegas bien
Te cuesta agacharte o ver bien tus pies para cuidarlos tú mismo.
Son molestias muy habituales y tienen solución sin tener que convivir con ellas.

El cuidado experto de la piel y las uñas de los pies
La quiropodia es la base de la podología clínica: el cuidado experto y periódico de la piel y las uñas de los pies.
- Callosidades y durezas (queratosis)
- Uñas gruesas o encarnadas
- Pequeñas infecciones de la piel
- Instrumental esterilizado
- Tratamiento adaptado a cada pie
Con el tiempo, el roce del calzado, la forma de pisar o simplemente la edad generan callosidades, durezas (queratosis), uñas gruesas o encarnadas y pequeñas infecciones de la piel que, sin tratamiento, van a más y pueden llegar a doler o a dificultar caminar con normalidad.
Tratamos todo esto con técnica cuidadosa e instrumental esterilizado, adaptando el tratamiento a la piel y a las uñas de cada persona, no con una rutina genérica.
Es también el momento en el que detectamos a tiempo otros problemas del pie que convenga vigilar, por lo que recomendamos una revisión periódica aunque no haya ninguna molestia evidente. Si una dureza vuelve siempre en el mismo sitio, puede que el origen esté en cómo pisas, y un estudio de la pisada ayuda a entenderlo.

Durezas y callos: la piel se defiende de la presión
Una dureza es la forma que tiene la piel de protegerse cuando una zona soporta más presión o roce de la cuenta. Por eso, además de retirarla, conviene entender qué la provoca: un calzado que aprieta, un dedo que roza contra el zapato o un apoyo que carga demasiado en un punto.
Cuando la presión viene del calzado sobre un dedo, se puede prevenir con una ortesis de silicona a medida o con apósitos colocados en el dedo que amortiguan el roce. Y en casa, algunos gestos ayudan:
- Hidrata los pies a diario, sin dejar crema entre los dedos.
- Evita cuchillas, cortacallos o productos agresivos por tu cuenta: pueden provocar heridas e infecciones.
- Si tienes diabetes o mala circulación, no te trates durezas ni uñas en casa y consulta antes.
Cómo es una sesión
Sin prisas y con el instrumental esterilizado antes de cada paciente.
1 · Te escuchamos
Nos cuentas qué te molesta, tu calzado habitual y si tienes alguna condición de salud a tener en cuenta.
2 · Revisamos el pie
Exploramos piel y uñas para ver durezas, callos, uñas engrosadas o señales que convenga vigilar.
3 · Tratamos
Retiramos durezas y callos y cuidamos las uñas con técnica cuidadosa, adaptada a tu piel.
4 · Te aconsejamos
Te explicamos qué está causando el problema y cómo cuidar tus pies hasta la próxima revisión.
La frecuencia de las revisiones depende de cada pie: te la recomendamos según lo que veamos.
Dudas frecuentes sobre quiropodia
¿Qué es exactamente la quiropodia?
Es el cuidado experto de la piel y las uñas de los pies: retirar durezas y callos, tratar uñas gruesas o encarnadas y vigilar pequeñas infecciones de la piel. Es la base de la podología clínica.
¿Es lo mismo que una pedicura?
No. La pedicura es un cuidado estético; la quiropodia es un tratamiento sanitario que hace el podólogo, con instrumental esterilizado, y que sirve también para detectar problemas del pie.
¿Qué diferencia hay entre una dureza y un callo?
La dureza es una zona de piel engrosada más amplia y superficial. El callo es más pequeño y profundo, con un núcleo duro que presiona hacia dentro, y suele doler más.
¿Cada cuánto conviene ir al podólogo?
Depende de tu pie y de tu salud general. Quien no tiene molestias puede necesitar solo revisiones de vez en cuando; con durezas que vuelven, diabetes o problemas de circulación, conviene ir con más frecuencia. Te lo recomendamos tras la primera visita.
¿Puedo quitarme las durezas en casa con una cuchilla?
No es recomendable: es fácil cortarse y provocar una herida que se infecte, algo especialmente delicado si tienes diabetes. En casa basta con hidratar y usar una lima suave si te lo indicamos.
¿Por qué me vuelve a salir la dureza en el mismo sitio?
Porque la causa sigue ahí: el roce del calzado o un punto que soporta demasiada presión al pisar. Por eso, además de tratarla, buscamos el origen y te proponemos cómo reducir esa presión.
Tengo diabetes, ¿puedo hacerme quiropodia?
Sí, y es especialmente recomendable que te cuide los pies un podólogo en lugar de hacerlo tú en casa. Más información en pie diabético y pie de riesgo.
¿Te molesta una dureza o una uña al caminar?
Cuéntanos tu caso y te decimos cómo podemos ayudarte.

